lunes, 7 de mayo de 2012

RESULTADOS DE REALIZAR UNA AUDITORÍA DE MÁRKETING

A través de la realización del márketing audit» obtenemos una visión clara de las deficiencias, tanto operativas como estratégicas, además no debemos olvidar que es un elementos activo de la gestión, ya que los canales tecnológicos y la complejidad del mercado convierten a la auditoría de márketing como verdadera protagonista del saber hacer en el siglo XXI.

En la actualidad el término márketing sigue siendo muy mencionado pero inadecuadamente, se ha criticado que su único valor está en saber maquillar las cosas. La realidad y su profesional utilización indican lo contrario, ya que las empresas han de basar su éxito en la entera satisfacción del cliente y esto sólo se cumple con una ética y social conducta en el márketing, de ahí que la auditoría también sirva para evaluar el grado de cumplimiento y compromiso con el mercado.

Es cierto que la realización de una auditoría de márketing no consigue resolver todos los problemas, pero sí tener una sólida base informativa y de actuación.

Como conclusión, debemos realizar un informe ejecutivo indicando las áreas de actividad que deben ser tratadas y potenciadas de cara a alcanzar la competitividad que corresponda, así como establecer el plan de seguimiento y control correspondiente. A título de información indicamos una posible serie de acciones que se pueden empezar a realizar de cara a mejorar los resultados o mantenerse en primera línea de competitividad:
  • Mejorar la cobertura geográfica por vendedor.
  • Comenzar dentro de un año en el e-commerce.
  • Abandonar de nuestra cartera los productos no rentables.
  • Crear una estrategia de precios.
  • Potenciar nuestra presencia en la red.
  • Reunir a los clientes en no más de tres categorías.
  • Potenciar la labor del distribuidor en aquellas zonas en que no nos interese estar directamente.
  • Poner al frente del departamento de reclamaciones a una persona con mentalidad comercial.
  • Adecuar las entregas a las necesidades del mercado.
  • Reducir el tiempo en la gestión de cobros.
  • Utilizar task forces en el lanzamiento de nuevos productos.
  • Mantener una política de concentración de los almacenes.
  • Producir lo más posible sobre pedido.
  • Remunerar a los vendedores en base a fijos, comisiones e incentivos.
  • Analizar los costes por pedido.
  • Potenciar la idea de servicio al cliente.
  • Racionalizar los gastos de comunicación.
  • Potenciación del márketing directo.
  • Creación o intervención de la imagen corporativa.
  • Ampliar la gama de productos.
Con estas recomendaciones dadas, la empresa tiene ante sí uno de los mayores retos y dificultades que se dan hoy en día en el entramado mundo empresarial, consistente en poner en marcha una serie de acciones que hasta el momento no se habían contemplado y que en la realidad son difíciles de llevar a buen término, ya que el éxito dependerá tanto de las ideas aportadas como de las personas que lo ejecuten.

En cualquier caso, hay que indicar que el márketing audit no es un plan de márketing, ni puede sustituirlo en ningún momento si la empresa careciera de él, por lo que, desde estas líneas, instamos a todas las compañías que deseen estar en el cambiante mundo empresarial de forma competitiva a realizar su trabajo con herramientas y óptica de márketing.

AUDITORIA DEL MARKETING

Los diferentes responsables de la empresa han encontrado en el marketing audit o auditoría de marketing una inestimable herramienta de trabajo que les permite analizar y evaluar los programas y acciones puestos en marcha, así como su adecuación al entorno y a la situación del momento.

Por tanto, la justificación de la auditoría de marketing se debe a que la alta dirección desea tanto revisar las acciones comerciales y planes de marketing como evaluar la calidad y eficacia que le aporta el cuadro de mandos. A través de las auditorías se examinan todas las áreas que afectan a la eficacia del marketing para determinar las oportunidades y los problemas en el futuro como base de los planes de mejora. Estos análisis darán como resultado la recomendación o no de un plan de acción que permita mejorar la rentabilidad de la empresa. A este tipo de análisis es al que se denomina auditoría de marketing, y tiene que poseer las siguientes características:
  • Ser sistemático. Ya que debe seguir una secuencia ordenada en las fases que necesariamente se deben dar para realizar el diagnóstico.
  • Ser completo. Ya que deben ser analizados cada uno de los factores que influyen en todas y cada una de las variables del marketing y en su efectividad.
  • Ser independiente. Esto es, que nos garantice un análisis objetivo sin que tengamos dudas de que entran en juego intereses personales por parte de ciertos sectores de la empresa. Para ello es aconsejable que la auditoría se realice por auditores especializados externos a la empresa.
  • Ser periódico. Ya que debe programarse regularmente, aunque la periodicidad está supeditada al tamaño de la empresa.
En la actualidad sigue siendo un servicio que apenas se realiza en España y que cuando se efectúa viene motivado principalmente por la desviación de las cifras de venta o por la posible insatisfacción en los objetivos alcanzados. No hay que olvidar que la empresa española suele carecer de mentalidad preventiva que añadida a los momentos de cambios que se están produciendo hace que a las compañías puedan cogerlas desprevenidas con las graves consecuencias que acarrea, como ha sucedido en la crisis del 2008 y 2009.

Sin embargo este tipo de control, como ya hemos indicado, deberá realizarse regularmente ya que debemos ser proactivos a nivel de prevención; pensemos que cuando una empresa se encuentra en su grado máximo de «capacidad» está en perfectas condiciones de responder al reto permanente del mercado.
Por tanto, definimos el marketing audit como el análisis y valoración que de forma sistemática,
objetiva e independiente se realiza a los objetivos, estrategias, acciones y organización comercial de la empresa con el fin de controlar el grado de cumplimiento del plan de marketing.

GRÁFICO 1. MOTIVOS DE UTILIZACIÓN ACTUAL DE LAS AUDITORÍAS DE MARKETING


  • Entrada de nuevos o crecientes competidores.
  • Descenso de las ventas.
  • Cambios de los hábitats de consumo.
  • Deseo potenciar nuestra presencia en la red.
  • Optimización de los gastos de marketing.
  • Crecimiento por debajo de la media del sector.


Como hemos expuesto en las características que debe poseer este tipo de análisis, las auditorías pueden ser realizadas por personal de plantilla o por colaboradores ajenos a la empresa y contratados a tal fin. En el primer caso se trata más bien de un control interno que, pese a sus ventajas económicas, puede resultar poco objetivo en su diagnóstico. Todas las empresas poseen un entorno que no sólo contiene los consumidores actuales o potenciales y sus competidores, sino que, como ya hemos mencionado a lo largo de este libro, encierra muchos otros factores que o bien se escapan al control de la empresa o bien se quiere conocer desde otra perspectiva.

Los cambios que se producen en el entorno, debido al cambio de hábitos de los consumidores, a la moda, a la aparición de nuevas tecnologías, a cambios de legislación, a una determinada situación económica, a la aparición de preocupaciones medioambientales, etc. muchas veces escapan a las personas que están inmersas en el día a día dentro de su propia empresa. El mantenimiento de un conocimiento profundo y detallado de estos cambios es un factor fundamental para la detección de oportunidades y de amenazas y, por ende, para garantizar el éxito de la gestión. Por esta razón es aconsejable que la realización de la auditoría de marketing sea llevada a cabo por expertos profesionales independientes a la empresa.

GRÁFICO 2. CUALIDADES DESEABLES DEL AUDITOR DE MARKETING


  • Dilatada experiencia en empresas y sectores.
  • Habilidad para realizar diagnósticos.
  • Objetividad e independencia en su trabajo.
  • Fuertes dosis de observación e imagen.
  • Habilidad para evaluar dónde se dan los problemas.
  • Gran capacidad de análisis y síntesis.
  • Buen comunicador y receptor de ideas.
  • Flexibilidad personal y profesional.
  • Habilidad para la evaluación de resultados.
  • Decisión y carácter.


Por tanto, podemos afirmar que la verdadera auditoría de marketing es aquella que se realiza por profesionales externos a la empresa y presenta las siguientes ventajas:
  • La profesionalidad y experiencia de los auditores en distintas empresas, tanto por su actividad como por su dimensión y, consecuentemente, en distintos sectores.
  • La garantía de objetividad en el diagnóstico ofrecido.
  • La dedicación total a la realización de la misma, lo que supone una garantía profesional y una certeza sobre el conocimiento de los cambios que se están produciendo en el entorno
    y cómo afectan éstos a la empresa.
Como se indicó anteriormente, el marketing audit es un instrumento idóneo para medir la capacidad de la empresa y el grado de adaptación a su entorno. A tal fin todo auditor debe efectuar su tarea tanto en el interior de la empresa como en el mercado. En ambos casos, distinguiremos seis etapas fundamentales en la realización de una auditoría:
  • Obtención del briefing inicial.
  • Investigación y análisis de los diferentes segmentos de actuación.
  • Obtención de datos en cada uno de estos segmentos.
  • Reuniones de trabajo con los equipos implicados.
  • Tratamiento de la información y contraste de opiniones.
  • Conclusiones e informe final.
Como podemos ver claramente, la obtención de información es un elemento indispensable, ya que sin ella no podemos tomar ninguna decisión válida, de ahí la importancia de los sistemas de información de marketing.

domingo, 6 de mayo de 2012

PLANEAMIENTO, EJECUCION E INFORME DE AUDITORIA

La auditoria de gestión es un proceso que, consta de tres fases:

El Planeamiento
La ejecución y
El informe.

Es motivo del presente artículo tratar sobre la primera fase: El planeamiento.

Esta fase se desarrolla mediante tres pasos, que son: 1) El Conocimiento inicial de las actividades y operaciones de la entidad o programa a examinar, 2) Análisis preliminar de la entidad y plan de revisión estratégica y 3) Formulación del reporte de revisión estratégica y plan de auditoria.

El planeamiento de la auditoria se refiera a la determinación de los objetivos y alcance de la auditoria, el tiempo que requiere, los criterios, la metodología a aplicarse y la definición de los recursos que se consideran necesarios para garantizar que el examen cubra las actividades más importantes de la entidad, los sistemas y sus correspondientes controles gerenciales.

Mediante el planeamiento, se garantiza que el resultado de la auditoria satisfaga sus objetivos y tenga efectos productivos. Este proceso, pretende establecer un adecuado equilibrio entre los objetivos y alcance de la auditoria, el tiempo disponible para ejecutarla y, el número de horas que debe trabajar el personal profesional para lograr un nivel óptimo en el uso de los recursos destinados para la auditoria.

La fase de planeamiento de la auditoria de gestión comprende dos etapas: Revisión general y revisión estratégica, teniendo como elementos los siguientes:

La revisión general:

- Conocimiento inicial de la entidad a examinar; que implica el diseño de una estrategia general para entender la forma en que conducen sus actividades y operaciones, con el objeto de evaluar la importancia de los objetivos de auditoria probables y la factibilidad de lograrlos. Durante esta etapa se obtendrán información sobre: Los fines, objetivos y metas; los recursos autorizados; los sistemas y controles gerenciales; la importancia de la auditoria y necesidades de los usuarios del informe; El seguimiento de medidas correctivas de auditorias anteriores; las fuentes de información para el planeamiento; y la información proveniente del Órgano de Auditoria Interna.

- Análisis preliminar de la entidad y plan de revisión estratégica; en la que partiendo de la información recopilada en el paso anterior, el auditor encargado del examen debe elaborar el análisis preliminar de la entidad considerando los siguientes puntos: El ambiente de control interno, factores externos e internos, áreas generales de revisión y las fuentes de criterio aplicables. Esta información deberá ser incluida en el plan de revisión estratégica a desarrollar en la entidad, programa o proyecto a examinar. Son factores del ambiente del control interno, la integridad y los valores éticos, la asignación adecuada de autoridad y responsabilidad teniendo en cuenta el principio de subsidiariedad, la estructura organizacional y las políticas de administración de recursos humanos.
El auditor debe tener suficiente conocimiento del ambiente de control interno para comprender la actitud y las acciones adoptadas por la gerencia y alta dirección de la entidad, con respecto a los controles y su efecto colectivo. Cabe mencionar que, la estructura organizacional de una entidad proporciona el marco dentro de la cual se planean, ejecutan, controlan y supervisan sus actividades, a fin de lograr los objetivos y metas establecidos. Así también, el auditor debe tratar de identificar aquellas situaciones que pueden impactar en forma negativa en el desarrollo de sus actividades e incluso, en el logro de los objetivos y metas establecidos.

Revisión Estratégica:

- Ejecución del plan de revisión estratégica; aquí el auditor encargado deberá reunirse con los funcionarios gerenciales de la entidad para presentar a los miembros del equipo de auditoria que tendrán a su cargo el desarrollo de los trabajos. Se ejecutarán las siguientes actividades:

o Aplicación de pruebas preliminares,
o Comprensión del ambiente de control interno,
o Identificación de factores externos e internos,
o Definición de criterios de auditoria,
o Descripción de los sistemas y controles gerenciales,
o Identificación de los asuntos más importantes.

En esta etapa el auditor debe llevar a cabo las tareas siguientes:

a) Confirmación y análisis de la información obtenida en la etapa anterior. Debe comprobarse la veracidad de la información acumulada en torno a la entidad, así como su aplicación efectiva, utilizando procedimientos tales como:
a. Confirmación de programas o sistemas.
b. Confrontación entre los propósitos de la entidad,
c. Confirmación de la utilización de los recursos en actividades propias de la entidad,
b) Protección de activos y recursos.
c) Confirmación del entendimiento de las estrategias y los procedimientos operativos, así como de los sistemas y controles gerenciales más importantes.
d) Identificación de cualquier debilidad significativa en los procedimientos gerenciales.
e) Revisión de los sistemas e informes sobre medición de rendimiento, incluyendo los informes de evaluación de resultados del programa.

Al igual que en la etapa de revisión general, se tendrá en cuenta los términos a que se hace referencia con respecto al ambiente de control interno.

- Preparación del reporte de revisión estratégica; en este paso el auditor debe formular un reporte que comunique a los niveles de decisión correspondiente los resultados obtenidos y su propuesta de estrategias para las fases siguientes del examen. Este reporte, constituye uno de los elementos más importantes del proceso de planeamiento de la auditoria. Este documento es elaborado por el auditor encargado y supervisor, y es aprobado por el nivel gerencial correspondiente. Tiene como propósito, comunicar a los niveles gerenciales del organismo superior de control, al comité de asesoría y jefatura de auditoria interna, en los casos en que sea aplicable, un mayor conocimiento y comprensión de la entidad, programa o actividad a ser examinada, sus áreas más importantes, los sistemas y controles administrativos aplicables; y lograr el apoyo necesario en cuanto a la importancia de los aspectos seleccionados como asuntos importantes para ser incluidos en el plan de auditoria.

- Elaboración del plan de auditoria; es la etapa final de la revisión estratégica y constituye la formulación del proyecto de plan de auditoria que debe ser elaborado por el auditor encargado y supervisor y presentado conjuntamente con el reporte de revisión estratégica. Este documento constituye el instrumento de conducción del proceso de auditoria. Se elabora al final de la fase del planeamiento, en cuyo texto se resume las decisiones más importantes relativas a la estrategia adoptada para el desarrollo de la auditoria de gestión.

CÓMO AUDITAR LOS PROCESOS DE LA ALTA DIRECCIÓN.

No podemos negar que cuando hablamos de la Auditoria a la Alta Dirección se dispara cierta preocupación de los auditores para poder planificar la auditoria de manera que salga muy bien, esa planificación por momentos se hace muy extensa y abunda en notas a auditar y por momentos se resume a algunos pocos puntos.

 
Mucho depende si la auditoria es externa o es interna, generalmente en el primer caso siempre queremos dejar demostrado a la empresa que nos contrata, que nos ceñimos o ajustamos al mayor profesionalismo y conocemos técnicamente de que estamos hablando, mientras que en el caso de una auditoria interna tratamos de demostrar a nuestra Dirección que tenemos una buena planificación para que la auditoria sea efectiva, no quite tiempo productivo y aporte el mayor valor agregado.

Pero aclaremos algo muy importante, si realizamos una buena planificación de la auditoria a la alta dirección y aplicamos criterios adecuados y sentido común, el buen aporte del auditor en esta área tendrá casi siempre un muy buen efecto a lo largo de toda la cadena, ya que es el lugar indicado para poner en juego todo nuestros conocimientos y agregar valor a la organización.

Reconociendo que la auditoría de los procesos de la alta dirección es un asunto sensible, este documento brinda una guía para esta categoría de auditoría.

Inicio

Es recomendable que los auditores involucren a la alta dirección en la auditoría, es decir, invitarlos a las reuniones de apertura y cierre, programar tiempo suficiente en el plan de auditoria para entrevistar a los altos directivos, discutir los hallazgos de la auditoría directamente con ellos, buscar evidencia de su compromiso, etc.

Es importante que el centro de atención deje de estar sólo en el responsable de calidad, o del director de calidad y pase a la alta dirección de la organización. Se recomienda que el auditor considere las actividades de la alta dirección como procesos y los audite de acuerdo a ello.

Etapa de Planificación
Esta es una etapa muy importante en el desarrollo de una buena Auditoria, ya que nos va a permitir obtener una buena organización y poder seguir un hilo conductor de los procesos y áreas de la empresa evitando que podamos desviarnos de nuestros objetivos.
En el requisito 5 Responsabilidades de la Dirección, se encuentran descriptos los compromisos y responsabilidades de la Alta Dirección.

5 Responsabilidad de la Dirección

5.1 Compromiso de la dirección


La alta dirección debe proporcionar evidencia de su compromiso con el desarrollo e implementación del sistema de gestión de la calidad, así como con la mejora continua de su eficacia:


a) comunicando a la organización la importancia de satisfacer tanto los requisitos del cliente como los legales y reglamentarios

b) estableciendo la política de la calidad

c) asegurando que se establecen los objetivos de la calidad

d) llevando a cabo las revisiones por la dirección y

e) asegurando la disponibilidad de recursos.


Es necesario que el auditor identifique los procesos de la alta dirección y:

a) Entienda a la organización y su estructura de gestión revisando información como por ejemplo, manuales organizacionales, informes de calidad, producción, planes de negocios, sitios Web y toda aquella información que nos permita visualizar el perfil de la compañía.

b) Disponga en el plan de auditoría la recolección de información pertinente con respecto al compromiso de la alta dirección, verificando el cumplimiento y evolución de los objetivos de calidad, directamente desde y a través de entrevistas a la alta dirección.

c) Entienda la cultura de la organización y de su alta dirección para determinar su impacto en el plan de auditoria - y hacer los ajustes adecuados.

d) Planificar el tiempo de la entrevista con la alta dirección para garantizar la conveniencia y puntualidad. No es recomendable asignar a un auditor con poca experiencia en auditoria para entrevistar a la alta dirección.

Conducción de la auditoría

Los métodos comunes para evaluar el compromiso de la alta dirección incluyen:

1. Entrevistas con la alta dirección

El auditor puede, usando terminología de negocios apropiada para la alta dirección, hacer preguntas pertinentes que:

a) Intenten obtener evidencia de la conciencia y el compromiso de la alta dirección con la calidad y su importancia para los objetivos globales y el sistema de gestión de la organización

b) Establezcan evidencia del cumplimiento de los requisitos de ISO 9001 para la responsabilidad de la dirección.

2. Recolección y corroboración de la evidencia

El auditor/equipo auditor debería buscar constantemente las oportunidades para corroborar las respuestas obtenidas de la alta dirección cuando se realizó la entrevista. Esto incluye:

a) Disponibilidad y pertinencia de las políticas y los objetivos

b) Establecer el vínculo entre las políticas y los objetivos

c) Obtener evidencia de que estas políticas y estos objetivos son eficaces y se entiendan en toda la organización

d) Determinar si las políticas y los objetivos son adecuados para la mejora continua del sistema de gestión de la calidad y para el logro de la satisfacción del cliente

e) Determinar si alta dirección está involucrada en las revisiones por la dirección. Pueden ser necesarias entrevistas y recolección de evidencia adicionales para obtener la corroboración necesaria.

El equipo auditor debería asegurar que también se recolecta toda evidencia adicional del compromiso de la alta dirección.

El auditor/equipo auditor debería revisar la evidencia recolectada para asegurarse de que la información es completa y exacta, y dar confianza en las conclusiones obtenidas.

Informe de Auditoría

Los auditores deberían preparar sus informes de auditoria para que sean adecuados para la presentación a la alta dirección de las Organizaciones. Puede ser apropiado presentar un resumen ejecutivo del informe de auditoría adecuado para su presentación ante la alta dirección y las partes interesadas clave de la organización. El resumen ejecutivo debería subrayar los hallazgos importantes, tanto positivos como negativos, e identificar las oportunidades para la mejora.

viernes, 27 de abril de 2012

AUDITORÍA ADMINISTRATIVA: EL EQUIPO AUDITOR

La organización de un equipo auditor requiere de un orden jerárquico que garantice el flujo de la información de conformidad con la autoridad y responsabilidad asignados a todos y cada uno de sus integrantes.

Esta división del trabajo posibilita que los miembros del equipo en sus diferentes posiciones, puedan emplear correctamente su potencial y propicia la apropiada conjunción de conocimientos y criterios para aplicar la auditoría de manera objetiva y sistemática, conforme a las circunstancias que prevalecen en cada etapa, reduciendo el margen de error y el riesgo de ocasionar retrasos innecesarios.

ESTRUCTURA
La formación del equipo tiene que llevarse a cabo de acuerdo con la naturaleza, alcance, objetivos y estrategia de la auditoría.

A partir de esto, es necesario que las personas, técnicos y profesionales que se incorporen, tengan una clara definición del papel que se les ha encomendado, por ello es imprescindible determinar la función que desempeñarán en el estudio.

La división del trabajo en relación con las funciones que tienen que cumplir, se lleva a cabo considerando los siguientes puestos:
Coordinador General.
Líder de proyecto.
Asistente o analista de proyecto.
Características del Coordinador General

Como responsable de la auditoria es necesario que sea poseedor de una gran experiencia en la materia, la cual puede derivarse de su formación académica y/o profesional, así como de su trayectoria y orientación personal.

El potencial de su participación puede ser más significativo si su experiencia laboral proviene del conocimiento de ésta clase de esfuerzos en instituciones públicas y privadas, aunque no es un requisito indispensable.

El asumir la dirección de una auditoria administrativa conlleva no sólo la responsabilidad de tener la capacidad de respuesta en cuanto a los resultados que se esperan, sino al de mantener un nivel de comportamiento acorde con las necesidades de todos y cada uno de los participantes.

Su presencia debe constituir una base de confianza y tranquilidad cifrada en su capacidad para comunicar su visión, el dominio de la técnica, respaldo moral y liderazgo, traducida en el logro de avances, coordinación de esfuerzos, espíritu de lucha, creatividad y actitud constructiva.

Características del Líder de Proyecto

En su carácter de enlace entre el coordinador general, el personal destacado en la auditoria, la organización y entorno, el líder representa el eslabón clave para que los objetivos, programa y estrategias propuestas sean susceptibles de alcanzarse.

Su personalidad tiene que conjuntar una personalidad tranquila, mesurada, negociadora, analítica y motivadora, capaz de hacer que las cosas sucedan y sucedan bien.

Por su función su trabajo es un tanto cuanto más operativo, ya que, aunque tiene la percepción de conjunto del proyecto, tiene la obligación de cumplir con:
-  Las líneas de acción de la coordinación general.
-  Acatar las directrices de los niveles de decisión de la organización.
-  Conciliar enfoques, puntos de vista y observaciones.
-  Imprimir consistencia a las acciones acordadas en el programa de auditoria.
-  Vigilar que las fases y tiempos programados se cumplan.
 
Aclarar dudas.
-  Recabar y resolver observaciones.
-  Mantener el nivel de desempeño convenido.
-  Adicionalmente, esta obligado a motivar a los auditores, para que se reafirme en todo momento  el espíritu de equipo y se puedan obtener los resultados esperados en condiciones óptimas.

Características del Asistente o Analista de Proyecto

Como personal de primera línea, es el responsable de atender directamente a todo el personal que, de una u otra manera, interviene en la auditoria, además de ser quien va a manejar directamente los papeles de trabajo que contienen los hallazgos, evidencias y observaciones necesarios para derivar los criterios y propuestas que consoliden la aplicación de la auditoria.
Por ésta razón, debe de ser capaz de:
§ Acatar instrucciones con precisión.
§ Actuar en forma prudente y tranquila.
§ Ser cordial pero firme en sus decisiones.
§ Disciplinado para cumplir con sus obligaciones a tiempo.
§ Solidario con sus compañeros de equipo.
§ Ordenado con sus papeles de trabajo.
§ Objetivo en la detección de hallazgos para soportar las evidencias.
§ Ser preciso en sus observaciones.
Debido a su posición, de el depende en gran medida el evitar crear falsas expectativas o información que propicie corrientes de opinión controvertidas, que puedan constituirse en factores de dilación u obstáculos para el logro de resultados.
FUNCIONES GENERALES.
Para ordenar e imprimir cohesión a su labor, el equipo cuenta con un una serie de funciones tendientes a estudiar, analizar y diagnosticar la estructura y funcionamiento general de una organización.
          Las funciones tipo del equipo auditor son:
  • Estudiar la normatividad, misión, objetivos, políticas, estrategias, planes y programas de trabajo.
  • Desarrollar el programa de trabajo de una auditoria.
  • Definir los objetivos, alcance y metodología para instrumentar una auditoria.
  • Captar la información necesaria para evaluar la funcionalidad y efectividad de los procesos, funciones y sistemas utilizados.
  • Recabar y revisar estadísticas sobre volúmenes y cargas de trabajo.
  • Diagnosticar sobre los métodos de operación y los sistemas de información.
  • Detectar los hallazgos y evidencias e incorporarlos a los papeles de trabajo.
  • Respetar las normas de actuación dictadas por los grupos de filiación, corporativos, sectoriales e instancias normativas y, en su caso, globalizadoras.
  • Proponer los sistemas administrativos y/o las modificaciones que permitan elevar la efectividad de la organización
  • Analizar la estructura y funcionamiento de la organización en todos sus ámbitos y niveles
  • Revisar el flujo de datos y formas.
  • Considerar las variables ambientales y económicas que inciden en el funcionamiento de la organización.
  • Analizar la distribución del espacio y el empleo de equipos de oficina.
  • Evaluar los registros contables e información financiera.
  • Mantener el nivel de actuación a través de una interacción y revisión    continua de avances.
  • Proponer los elementos de tecnología de punta requeridos para impulsar el cambio organizacional.
  • Diseñar y preparar los reportes de avance e informes de una auditoria.
CONOCIMIENTOS

Es conveniente que el equipo auditor tenga una preparación acorde con los requerimientos de una auditoría administrativa, ya que eso le permitirá interactuar de manera natural y congruente con los mecanismos de estudio que de una u otra manera se emplearán durante su desarrollo.
Atendiendo a éstas necesidades es recomendable apreciar los siguientes niveles de formación:
Académica
Estudios a nivel técnico, licenciatura o posgrado en administración, informática, comunicación, ciencias políticas, administración pública, relaciones industriales, ingeniería industrial, psicología, pedagogía, ingeniería en sistemas, contabilidad, derecho, relaciones internacionales y diseño gráfico.
Otras especialidades como actuaría, matemáticas, ingeniería y arquitectura, pueden contemplarse siempre y cuando hayan recibido una capacitación que les permita intervenir en el estudio.
Complementaria
Instrucción en la materia, obtenida a lo largo de la vida profesional por medio de diplomados, seminarios, foros y cursos, entre otros.
Empírica
Conocimiento resultante de la implementación de auditorías en diferentes instituciones sin contar con un grado académico.

Adicionalmente, deberá saber operar equipos de cómputo y de oficina, y dominar él ó los idiomas que sean parte de la dinámica de trabajo de la organización bajo examen. También tendrán que tener en cuenta y comprender el comportamiento organizacional cifrado en su cultura.

Una actualización continua de los conocimientos permitirá al auditor adquirir la madurez de juicio necesaria para el ejercicio de su función en forma prudente y justa.

HABILIDADES Y DESTREZAS

En forma complementaria a la formación profesional, teórica y/o práctica, el equipo auditor demanda de otro tipo de cualidades que son determinantes en su trabajo, referidas a recursos personales producto de su desenvolvimiento y dones intrínsecos a su carácter.

La expresión de éstos atributos puede variar de acuerdo con el modo de ser y el deber ser de cada caso en particular, sin embargo es conveniente que, quien se dé a la tarea de cumplir con el papel de auditor, sea poseedor de las siguientes características:
  • Actitud positiva.
  • Estabilidad emocional.
  • Objetividad.
  • Sentido institucional.
  • Saber escuchar.
  • Creatividad.
  • Respeto a las ideas de los demás.
  • Mente analítica.
  • Consciencia de los valores propios y de su entorno.
  • Capacidad de negociación.
  • Imaginación.
  • Claridad de expresión verbal y escrita.
  • Capacidad de observación.
  • Iniciativa.
  • Discreción.
  • Facilidad para trabajar en grupo.
  • Comportamiento ético.
EXPERIENCIA
Uno de los elementos fundamentales que se tiene que considerar en las características del equipo, es el relativo a su experiencia personal de sus integrantes, ya que de ello depende en gran medida el cuidado y diligencia profesionales que se emplean para determinar la profundidad de las observaciones.

Por la naturaleza de la función a desempeñar existen varios campos que se tienen que dominar:
·Conocimiento de las áreas sustantivas de la organización.
·Conocimiento de las áreas adjetivas de la organización.
·Conocimiento de esfuerzos anteriores
·Conocimiento de casos prácticos.
·Conocimiento derivado de la implementación de estudios organizacionales de otra naturaleza.
·Conocimiento personal basado en elementos diversos.
RESPONSABILIDAD PROFESIONAL

El equipo auditor debe realizar su trabajo utilizando toda su capacidad, inteligencia y criterio para determinar el alcance, estrategia y técnicas que habrá de aplicar en una auditoría, así como evaluar los resultados y presentar los informes correspondientes.

Para éste efecto, debe de poner especial cuidado en :
  • Preservar la independencia mental
  • Realizar su trabajo sobre la base de conocimiento y capacidad profesional aquiridas
  • Cumplir con las normas o criterios que se le señalen
  • Capacitarse en forma continua
También es necesario que se mantenga libre de impedimentos que resten credibilidad a sus juicios, por que debe preservar su autonomía e imparcialidad al participar en una auditoría.
Es conveniente señalar, que los impedimentos a los que normalmente se puede enfrentar son: personales y externos.

Los primeros, corresponden a circunstancias que recaen específicamente en el auditor y que por su naturaleza pueden afectar su desempeño, destacando las siguientes:
Vínculos personales, profesionales, financieros u oficiales con la organización que se va a auditar
-Interés económico personal en la auditoría
-Corresponsabilidad en condiciones de funcionamiento incorrectas
-Relación con instituciones que interactúan con la organización
-Ventajas previas obtenidas en forma ilícita o antiética
Los segundos están relacionados con factores que limitan al auditor a llevar a cabo su función de manera puntual y objetiva como son:
  • Ingerencia externa en la selección o aplicación de técnicas o metodología para la ejecución de la auditoría.
  • Interferencia con los órganos internos de control
  • Recursos limitados para desvirtuar el alcance de la auditoría
  • Presión injustificada para propiciar errores inducidos
En éstos casos, tiene el deber de informar a la organización para que se tomen las providencias necesarias.
Finalmente, el equipo auditor no debe olvidar que la fortaleza de su función está sujeta a la medida en que afronte su compromiso con respeto y en apego a normas profesionales tales como:
  • Objetividad.- Mantener una visión independiente de los hechos, evitando formular juicios o caer en omisiones, que alteren de alguna manera los resultados que obtenga.
  • Responsabilidad.- Observar una conducta profesional, cumpliendo con sus encargos oportuna y eficientemente.
  • Integridad.- Preservar sus valores por encima de las presiones.
  • Confidencialidad.- Conservar en secreto la información y no utilizarla en beneficio propio o de intereses ajenos.
  • Compromiso.- Tener presente sus obligaciones para consigo mismo y la organización para la que presta sus servicios.
  • Equilibrio.- No perder la dimensión de la realidad y el significado de los hechos.
  • Honestidad.- Aceptar su condición y tratar de dar su mejor esfuerzo con sus propios recursos, evitando aceptar compromisos o tratos de cualquier tipo.
  • Institucionalidad.- No olvidar que su ética profesional lo obliga a respetar y obedecer a la organización a la que pertenece.
  • Criterio.- Emplear su capacidad de discernimiento en forma equilibrada.
  • Iniciativa.- Asumir una actitud y capacidad de respuesta ágil y efectiva.
  • Imparcialidad.- No involucrarse en forma personal en los hechos, conservando su objetividad al margen de preferencias personales.
  • Creatividad.- Ser propositivo e innovador en el desarrollo de su trabajo.
ETICA

La ética, comprendida como el conjunto de normas que ordenan e imprimen sentido a los valores y principios de conducta de una persona, tales como compromiso, honestidad, lealtad, franqueza, integridad, respeto por los demás y sentido de responsabilidad, constituye uno de los pilares de las normas de actuación de cualquier organización, sea cual sea su actividad y entorno.

La ética desde un punto un punto de vista organizacional, puede ser definida como los principios morales y normas que orientan el comportamiento en el mundo de los negocios.

Estos principios y normas forman parte de los códigos de ética que los colegios de profesionales e instituciones
preparan, a los cuales se tiene acceso durante el período de formación académica y, posteriormente, en el transcurso de la vida productiva.

La ética es pues, un elemento primordial para la auditoria administrativa, ya que todas, absolutamente todas las acciones de una auditoría deben de sustentarse en ella. Sibien el impacto y credibilidad de su trabajo depende de la precisión y calidad de sus resultados, invariablemente tendrá que avalarlo con una conducta ética.

Es importante anotar, que el licenciado en administración es el profesional idóneo para encabezar una auditoria administrativa.

En la medida que la auditoria administrativa ha demostrado sus bondades, ha generado la necesidad en las instituciones de todo tipo, sector o tamaño, de ser considerada como un instrumento vital para evaluar su comportamiento y derivar las acciones procedentes para mejorar su desempeño.

REFLEXIONES SOBRE LA INDEPENDENCIA DEL AUDITOR EN LA CONSULTORÍA DE EMPRESAS

El auditor es generalmente reconocido en el mundo de los negocios como un profesional eminentemente independiente, no obstante, en la teoría es más real que en la práctica

La independencia del auditor es un tema tan apasionante como complejo; por ello, antes de adentrarnos en las condiciones que confluyen a la independencia o a la pérdida de la misma en el desarrollo de una auditoría, debemos definir qué se entiende por independencia.

Para Gordon Carey, la independencia “es un concepto abstracto (…) es, fundamentalmente, un estado mental. Su contenido está relacionado con la honestidad, la integridad, el coraje y la calidad moral. Conlleva, en palabras llanas, que el auditor diga la verdad tal y como él la aprecia sin permitir influencias, financieras o sentimentales, que le puedan desviar de este objetivo”.

El auditor es generalmente reconocido en el mundo de los negocios como un profesional eminentemente independiente, no obstante, en la teoría es más real que en la práctica.

La independencia del auditor se ve en peligro cuando existe la posibilidad de que la empresa para la que trabaja pueda ser seducida por otra firma de auditorías u otro auditor que estén en busca de clientes, ya sea por mejor calidad de su servicio, por el costo de los honorarios, o por ambos, es decir, a mayor competitividad mayor dependencia. Incluso cuando existe competitividad pero la firma de auditoría es pequeña, el riesgo de ser dependiente se exacerba aún más, y con mayor razón si hablamos de un auditor autónomo.

En otras palabras, el tamaño de la firma de auditoría y la intensidad de competencia que gira alrededor de la oferta del servicio están íntimamente relacionados con la dependencia (o independencia, según el caso) del auditor.

R. K. Mautz y H. A. Sharaf sostienen que una firma grande de auditoría tiende a ser menos dependiente con un cliente dado que para una firma pequeña los costos por honorarios usualmente constituyen una proporción más pequeña del total de los recursos de la firma de auditoría.

Por su parte, ciertas prácticas propias de las firmas pequeñas de auditoría propician que exista un nivel mayor de dependencia o que éste se incremente progresivamente, por ejemplo los servicios más personalizados o la excesiva cercanía con el cliente.

También el tiempo es un factor importante en el ámbito de la dependencia. Las firmas de auditoría que consiguen contratos o sus subsecuentes renovaciones y terminan llevando una relación profesional por largos periodos pueden ver reducida su independencia, debido a que la profesionalidad del trato entre la empresa y la firma de auditoría se puede ir, por así decirlo, descafeinando, diluyendo.

El London and General Bank Case cita de manera interesante que “los auditores deben acudir con los accionistas y deben reportarles directamente a ellos y no a o a través de los directores. Ello es, evidentemente, para asegurarle a los accionistas información independiente y fiable relativa a la verdadera posición financiera de la compañía al momento de la auditoría”.

En general, cualquier situación que incrementa la probabilidad de que un auditor no reporte verazmente los resultados de su investigación en la auditoría se puede ver como una amenaza para la independencia.

El que una firma de auditoría (o de consultoría) realice actividades de auditoría y consultoría a la vez también puede generar determinados riesgos debido al conflicto de intereses que puede surgir de ambas actividades. Es posible que la firma, mientras hace la auditoría, encuentre deficiencias en lo relativo a la consultoría, o viceversa; y ello podría conllevar a que no reporte dichos hallazgos en aras de mantener su imagen corporativa “limpia”.

Por lo anterior, es de vital importancia que se cumpla el refrán de que un mismo individuo (o ente) no puede ser juez y parte a la vez del mismo proceso, incluso de procesos que le sean familiares, aun cuando se den en tiempos o espacios distintos.

Si bien algunos autores han desestimado que proveer ambos servicios pueda conllevar una amenaza a la independencia, sí se ha aceptado que para que no se dé esta amenaza debe existir una pronunciada eficiencia a la hora de proveer ambos servicios.

La independencia nace de la idea de que se está prestando un servicio público que debe ser absolutamente objetivo, imparcial, por así decirlo, soberano, sobre todo porque se trata de una investigación con una conclusión basada en opiniones por parte de un profesional de la auditoría. Al ser un servicio que no se presta para el beneficio propio sino para verificar el estado de las actividades de la corporación o empresa, ya sea para utilizarlo como información estratégica propia o como medida de control de una institución gubernamental fiscalizadora, éste debe necesariamente proporcionarse libre de cualquier influencia activa o pasiva.

Por activa me refiero a que el mismo auditor, debido a afinidades con la empresa, relaciones de amistad con directivos de la empresa o simple negligencia profesional sea el que desvirtúe su opinión objetiva (general o parcial) resultando en una opinión desvirtuada y alejada de la realidad, y, por lo tanto, sin independencia “moral o técnica”. Otro factor que puede afectar la independencia del auditor es que él sea dueño de parte de las acciones o del capital social de la empresa sobre la que realiza el trabajo de auditoría. Lo mismo puede ocurrir cuando el auditor es pariente o familiar cercano del dueño de dichas participaciones o cuando el auditor es, a la vez, empleado de la misma corporación que audita.

La influencia pasiva la defino como la influencia que es impulsada o promovida por alguien ajeno al auditor, y que puede estar motivada igualmente por razones de amistad, razones profesionales (como temor al descubrimiento o divulgación de malas gestiones que puedan terminar en medidas correctivas e incluso despidos) e incluso no profesionales (como colusiones, fraudes o sobornos, casos que sólo menciono pero en los que no me detendré debido a que aportan poco al objetivo de este artículo). Otro caso puede ser que el contrato por el cual obtuvo el trabajo el auditor estipule que la seguridad o monto de su pago dependerá de la garantía que ofrezca una entidad bancaria o financiera que está estrictamente vinculada a su dictamen, con lo cual el auditor puede dejar de ser independiente. Otro ejemplo donde se puede perder la independencia es el de que el auditor obtenga un contrato que estipule que será indemnizado por parte de la empresa en caso de que se le atribuya responsabilidad si se da un caso de haberle proporcionado falsa información, de dudoso origen, o simplemente por ocultar o manipular dicha información.

Por experiencia propia en el ámbito de la auditoría puedo comentar que es sumamente difícil realizar un trabajo profesional sin afectar alguna parte del entramado empresarial y trastocar así el resultado de la auditoría; no obstante, he dicho difícil mas no imposible.

Al realizar una auditoría se ponen en predicamento muchas prácticas del tejido corporativo, se crea un compromiso con cada uno de los empleados, administradores, accionistas, autoridades fiscales (si procede), y, desde luego, el capital de la empresa, que es al final el fin último de la empresa en su búsqueda por beneficios. Es pues una labor de alta responsabilidad que muy fácilmente puede verse seducida por las consecuencias de las opiniones realizadas por el auditor y, sobre todo, por las decisiones tomadas a consecuencia de dichas opiniones.

También un caso más en el que se puede diluir de manera importante la independencia del auditor es cuando éste trabaja para una firma o despacho de auditoría que no le paga un sueldo apropiado o donde se da a manera de “explotación” en términos de grandes ganancias para la firma en detrimento de los sueldos de sus auditores; éste es un caso cada vez más frecuente en varios países sobre todo en los que se encuentran en desarrollo. El auditor, al sentir que su trabajo no es suficientemente apreciado, o incluso al sentirse menoscabado, realiza la auditoría de una manera relajada, con desenfado o sin rigor profesional, convirtiendo el resultado de ésta en un dictamen somero o quizás impreciso, que desde luego repercute en la empresa auditada, en su propia firma y, a volúmenes mayores, en las economías de escala.

De igual manera, sin considerar el “desamor” laboral antes citado, si el auditor sencillamente no revisa y analiza toda la información (por la razón que sea, entiéndase falta de profesionalismo, de técnicas de auditoría, por no buscar de forma adecuada o incluso por desconocer que existe más y mejor información), se puede inferir que su dictamen final resultará disminuido en independencia y totalmente inadecuado, al dejar fuera variables que pueden incluso cambiar de forma diametral los términos de la opinión vertida en el dictamen.

En consecuencia, hay que tener en cuenta que el auditor “vive y come” de un razonamiento bastante simple desde mi punto de vista y es que su actividad es valiosa, en términos éticos, precisamente por y sólo por la independencia y la confianza que de él se espera a la hora de efectuar sus labores, por ello, si el auditor no es independiente, su actividad no sólo se ve perjudicada o mermada, sino que sencillamente no tiene razón de existir. Su accionar es simplemente inútil como servicio. A un auditor se le paga por su imparcialidad (aunque algunos pocos les intenten pagar por lo contrario).

Bien dice David Lavinque en su libro Perceptions of the Independence of the Auditor que si bien el auditor es contratado y pagado “por el cliente”, de todas formas él o ella sirve primeramente a los intereses de terceras partes, como actuales o potenciales inversionistas, entidades que asignan créditos, empleados y agencias gubernamentales.

El auditor es llamado para avalar las condiciones financieras y salvaguardar los intereses de esas terceras partes. Aun cuando esas terceras partes no contratan directamente al auditor, y sólo por ese hecho tienen derecho a un reporte justo e imparcial de la empresa.

Además, la opinión del auditor debe estar basada en un punto de vista objetivo y desinteresado. Este estatus independiente del auditor le da valor y significado a los dictámenes y reportes de la auditoría.

En virtud de mantener la independencia y la objetividad de los auditores, la guía International Standards for the Professional Practice of Internal Auditing del Institute of Internal Auditors, considera que una práctica general deseable de toda firma de auditoría debe ser que no se les asignen auditorías a los miembros del equipo si éstas implican alguna de las siguientes circunstancias:

1.    Cualquier situación en la que un conflicto de intereses o una tendencia al mismo esté presente o pueda ser razonablemente inferido.
2.    Cualquier situación que implique a un miembro de familia inmediato del auditor.
3.    Cualquier actividad que un auditor previamente haya realizado o supervisado a menos que haya transcurrido un lapso de tiempo razonable.

Conclusiones

La tarea del auditor está constantemente bajo la mira peligrosa de la dependencia. Sin importar el origen de esa dependencia, que hemos dicho que puede ser por razones económicas, de afinidad, de presión por parte de la empresa, de tiempo, de desencanto laboral, etc., el auditor es quien tiene la última palabra a la hora de emitir su juicio sobre el trabajo realizado de auditoría.
Si bien el individuo puede estar sujeto a una presión descomunal en determinados casos, la habilidad ética y el profesionalismo del auditor, así como el apego a los códigos de comportamiento y a los estándares y normas internacionales deben ser suficiente motivo para no desvirtuar la misión tan importante que tiene encomendada un auditor.

En ese sentido no sólo hay que evaluar las herramientas profesionales y técnicas del auditor. Es importante determinar que el auditor tiene que contar con un perfil psicológico o de personalidad suficientemente sólido para ejercer la profesión con la debida responsabilidad en aras de mantener en pie el interés general y no el interés propio o particular del accionista, del empresario, directivo, administrador, etc. En definitiva, que el auditor se entiende (y debe ser así) que cuenta con una probada integridad y solvencia moral, pues es algo que definitivamente está estrechamente relacionado con el ejercicio de la profesión más aún por encima de cualquier otra (sin el ánimo de mancillar o desprestigiar otras actividades profesionales y en el entendido de que igualmente todas se deben realizar con una alta ética y un estricto apego a las normas).

El auditor, pues, está identificado como una persona honorable y a veces esta condición es la que propicia que se ponga tanto énfasis en que la independencia del auditor es de capital importancia para el desempeño de su actividad y, sobre todo, para que el resultado de la misma siempre vaya de la mano con la responsabilidad que debe emitir hacia los interesados directos de los resultados de sus observaciones vertidas en su dictamen.

domingo, 22 de abril de 2012

AUDITORIA DE SISTEMAS DE INFORMACIÓN


Auditoría de los Sistemas de Información

Definición de auditoría:

Se define como un proceso sistemático que consiste en obtener y evaluar objetivamente evidencias sobre las afirmaciones relativas los actos y eventos de carácter económico; con el fin de determinar el grado de correspondencia entre esas afirmaciones y los criterios establecidos, para luego comunicar los resultados a las personas interesadas.

La auditoría se clasifica en Auditoría Financiera y Operativa.

La auditoría financiera efectúa un examen sistemático de los estados financieros, los registros y las operaciones correspondientes, para determinar la observancia de los principios de contabilidad generalmente aceptados, de las políticas de la administración y de la planificación

La auditoría operativa cae dentro de la definición general de auditoría y se define:

"Un examen sistemático de las actividades de una organización (ó de un segmento estipulado de las mismas) en relación con objetivos específicos, a fin de evaluar el comportamiento, señalar oportunidades de mejorar y generar recomendaciones para el mejoramiento o para potenciar el logro de objetivos".

Auditoría de Sistemas:

Se encarga de llevar a cabo la evaluación de normas, controles, técnicas y procedimientos que se tienen establecidos en una empresa para lograr confiabilidad, oportunidad, seguridad y confidencialidad de la información que se procesa a través de los sistemas de información. La auditoría de sistemas es una rama especializada de la auditoría que promueve y aplica conceptos de auditoría en el área de sistemas de información.

La auditoría de los sistemas de información se define como cualquier auditoría que abarca la revisión y evaluación de todos los aspectos (o de cualquier porción de ellos) de los sistemas automáticos de procesamiento de la información, incluidos los procedimientos no automáticos relacionados con ellos y las interfaces correspondientes.

El objetivo final que tiene el auditor de sistemas es dar recomendaciones a la alta gerencia para mejorar o lograr un adecuado control interno en ambientes de tecnología informática con el fin de lograr mayor eficiencia operacional y administrativa

OBJETIVOS ESPECIFICOS DE LA AUDITORIA DE SISTEMAS:

1. Participación en el desarrollo de nuevos sistemas:
  • Evaluación de controles
  • Cumplimiento de la metodología.
2. Evaluación de la seguridad en el área informática.

3. Evaluación de suficiencia en los planes de contingencia.
  • Respaldos, preveer qué va a pasar si se presentan fallas.
4. Opinión de la utilización de los recursos informáticos.
  • Resguardo y protección de activos.
5. Control de modificación a las aplicaciones existentes.
  • Fraudes
  • Control a las modificaciones de los programas.
6. Participación en la negociación de contratos con los proveedores.

7. Revisión de la utilización del sistema operativo y los programas
  • Utilitarios.
  • Control sobre la utilización de los sistemas operativos
  • Programas utilitarios.
8. Auditoría de la base de datos.
  • Estructura sobre la cual se desarrollan las aplicaciones...
9. Auditoría de la red de teleprocesos.
10. Desarrollo de software de auditoría.
Es el objetivo final de una auditoría de sistemas bien implementada, desarrollar software capaz de estar ejerciendo un control continuo de las operaciones del área de procesamiento de datos.

FINES DE LA AUDITORIA DE SISTEMAS:

1. Fundamentar la opinión del auditor interno (externo) sobre la confiabilidad de los sistemas de información.

2. Expresar la opinión sobre la eficiencia de las operaciones en el área de TI.

Similitudes y diferencias con la auditoría tradicional:

Similitudes:
  • No se requieren nuevas normas de auditoría, son las mismas.
  • Los elementos básicos de un buen sistema de control contable interno siguen siendo los mismos; por ejemplo, la adecuada segregación de funciones.
  • Los propósitos principales del estudio y la evaluación del control contable interno son la obtención de evidencia para respaldar una opinión y determinar la base, oportunidad y extensión de las pruebas futuras de auditoría.
Diferencias:
  • Se establecen algunos nuevos procedimientos de auditoría.
  • Hay diferencias en las técnicas destinadas a mantener un adecuado control interno contable.
  • Hay alguna diferencia en la manera de estudiar y evaluar el control interno contable. Una diferencia significativa es que en algunos procesos se usan programas.
  • El énfasis en la evaluación de los sistemas manuales esta en la evaluación de transacciones, mientras que el énfasis en los sistemas informáticos, está en la evaluación del control interno.
ASPECTOS DEL MEDIO AMBIENTE INFORMATICO QUE AFECTAN EL ENFOQUE DE LA AUDITORIA Y SUS PROCEDIMIENTOS.
  • Complejidad de los sistemas.
  • Uso de lenguajes.
  • Metodologías, son parte de las personas y su experiencia.
  • Centralización.
  • Departamento de sistemas que coordina y centraliza todas las operaciones relaciones los usuarios son altamente dependientes del área de sistemas.
  • Controles del computador.
Controles manuales, hoy automatizados (procedimientos programados) .
  • Confiabilidad electrónica.
  • Debilidades de las máquinas y tecnología.
  • Transmisión y registro de la información en medios magnéticos, óptico y otros.
  • Almacenamiento en medios que deben acceder a través del computador mismo.
  • Centros externos de procesamiento de datos.
  • Dependencia externa.
RAZONES PARA LA EXISTENCIA DE LA FUNCION DE A.S.

1. La información es un recurso clave en la empresa para:
  • Planear el futuro, controlar el presente y evaluar el pasado.
2. Las operaciones de la empresa dependen cada vez más de la sistematización.

3. Los riesgos tienden a aumentar, debido a:
  • Pérdida de información
  • Pérdida de activos.
  • Pérdida de servicios/ventas.
4. La sistematización representa un costo significativo para
  • la empresa en cuanto a: hardware, software y personal.
5. Los problemas se identifican sólo al final.

6. El permanente avance tecnológico.

REQUERIMIENTOS DEL AUDITOR DE SISTEMAS

1. Entendimiento global e integral del negocio, de sus puntos claves, áreas críticas, entorno económico, social y político.
2. Entendimiento del efecto de los sistemas en la organización.
3. Entendimiento de los objetivos de la auditoría.
4. Conocimiento de los recursos de computación de la empresa.
5. Conocimiento de los proyectos de sistemas.

RIESGOS ASOCIADOS AL AREA DE TI:

Hardware
- Descuido o falta de protección: Condiciones inapropiadas, mal manejo, no observancia de las normas.
- Destrucción.

Software:
- Uso o acceso,
- Copia,
- Modificación,
- Destrucción,
- hurto,
- Errores u omisiones.

Archivos:
- Usos o acceso,
- Copia, modificación, destrucción, hurto.

Organización:
- Inadecuada: no funcional, sin división de funciones.
- Falta de seguridad,
- Falta de políticas y planes.

Personal:
- Deshonesto, incompetente y descontento.

Usuarios:
- Enmascaramiento, falta de autorización, falta de conocimiento de su función.